jueves, 11 de diciembre de 2014

Miedo

Hoy más que nunca tengo la necesidad de escribir, de sacar todo lo que llevo dentro. Eso que si lo dijese en voz alta podría provocar una onda expansiva de 1000 mts/seg.

¿ Cómo te digo todo lo que pienso, todo lo que siento?
Esa es la pregunta que está rondando dentro de mi cabeza en bucle desde hace unas semanas.

Muchas veces no decimos todo lo que sentimos hacia alguien por el "miedo".
Miedo al rechazo, miedo a que se rían de nosotros, por quedar mal o simplemente tener miedo a que cambie algo, ese algo que cada día que pasa sabes que vas de cabeza al mundo del  "sadomasoquismo". Pero que a la vez no puedes dejar, algo que dice dentro de ti que no puedes dejarlo escapar. Y esto es así, no nos vamos a engañar... sabemos que algo nos está haciendo daño, pero continuamos porque sin darnos cuenta estamos completa y jodidamente enamorados de esa persona.
Pero el problema es cuando sabes que esa persona no siente, ni tiene las mismas intenciones que tú.

Mientras tanto yo seguiré con mi "sadomasoquismo" y disfrutando de lo que podría ser, pero que nunca será.

jueves, 4 de diciembre de 2014

Vuelvo a soñar contigo

Ella gimió de nuevo con fuerza; la vergüenza y la excitación mantenían un mano a mano mientras practicaba sexo oral con el pervertido de su novio en el asiento trasero y en el parking de su lugar de trabajo.
La situación, lejos de cohibirla, logró que succionara con más vigor aún, notando como él se tensaba y  levantaba las caderas para metérsela más profundamente. Notó cómo él gruñía y la acariciaba a su vez con más fuerza, acercándola al clímax apenas unos segundos antes de sentir el sabor del semen en su boca.
Continuó lamiéndolo, ahora con más
suavidad, al tiempo que él la penetraba con los dedos.
 - Córrete... ordenó metiendo la otra mano en el escote de su blusa para pellizcarle un pezón. - Muévete sobre mi mano...
No hizo falta repetírselo, pues la reacción a sus palabras fue inmediata.
Gimió una vez más antes de apretar los muslos, temblando y experimentando un orgasmo de esos que te relajan a la perfección.
- Ven aquí... dijo el hombre más relajado del planeta ayudándola a ponerse a orcajadas sobre él. - Ahora solo bésame...